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Glamour, romance y actitud: Así se vivió el concierto de The 1975 en Lima

Cuando el cantante se paraba frente a nosotros se mostraba solemne, poderoso casi divino e inalcanzable. Ahí, parecía que era muy distinto a nosotros, que tenía problemas que nosotros jamás tendremos y que soñaba con cosas que nuestra mente de mortales no alcanzaban siquiera a concebir.

Es la industria. Ella nos hace ver a los músicos como dioses. Quieren que les rindamos culto, que los adoremos y nos derritamos bajo su mirada. Todos somos conscientes de ello. Todos sabemos que los músicos son personas comunes y corrientes. Pero de nada sirve saberlo porque ayer, cuando los cuatro muchachos ingleses salieron al escenario de Domos Art, todos lo olvidaron.

Matthew Healy es más sexy que Alex Turner

Matthew Healy emulando a un joven Morrisey

El concierto de The 1975 es siempre un show de Matthew Healey. Él siempre está dispuesto a acaparar las miradas, los oídos y el cariño. De pie, un par de metros sobre el nivel del mar, se olvidó de su humanidad, de su naturaleza terrenal, y comandó a una multitud en una de las noches más memorables de sus vidas.

Antes del concierto, se nos ocurrió preguntar a quién prefería la gente: Arctic Monkeys o The 1975. Las respuestas fueron las más predecibles. «Es que son distintos, no puedes comparar», respondió un joven muy serio. «A mí me gustan los dos», dijo una chica risueña. «No, no me gusta comparar. Ambos son buenos a su forma. Solo hay que disfrutarlos», sentenció un sujeto en aparente estado de ebriedad.

Para las personas que ayer asistieron no había una clara ventaja entre estas dos bandas inglesas, que ganan premios ambas y encabezan los principales mega festivales alrededor del mundo. Pero no siempre ambos corrieron juntos. The 1975 nació en el año 2004 y tardaron casi 10 años en producir su primer disco. Mientras tanto, los de Sheffield ocuparon menos para llegar a él. Eso les dio una considerable ventaja para hacerse conocidos y vaya que la aprovecharon.

Donde sí parece haber una amplia diferencia es en el atractivo de sus vocalistas. Al consultar sobre cuál de los artistas les parecía más sexy, la mayoría de encuestados -varones y mujeres- respondieron Matthew Healy. «Alex (Turner), sin duda, es más varonil; pero es esa feminidad que tiene Matt que lo vuelve màs sexy. Me gusta lo femenino y masculino que es a la vez», dijo una fan honesta.

Y es cierto. Las ropas holgadas, el ramo de flores en las manos, las contorsiones al ritmo de la música y el rostro medio desencajado hacían ver a Matt como una versión moderna de Morrisey. Se distanciaba de la imagen del ex vocalista de The Smiths cuando tomaba la guitarra o hacía una coreografía con las bailarinas. El resto del tiempo, cuando no hacía ninguna de esas cosas, conversaba con el público, les agradecía su devoción y entrega.

El mejor lunes de toda la vida

El show se compuso de formas y colores, de silencios y estruendos, de altos y bajos, de melodías románticas y riffs acelerados. La noche fue lo que se esperaba: un encuentro salvaje y dulce a la vez con una banda que desde sus inicios rompió con la tradición de encasillar su música en un género. Porque, la música -al igual que la gente- es única y diversa a la vez.

La visita de The 1975 inició la seguidilla de conciertos en Perú, que hoy recibirá a Arctic Monkeys y mañana albergará el concierto de Lenny Kravitz. Una adecuada manera de empezar esta semana llena de actividad. Lo menos que se puede asegurar post concierto es que el de ayer fue -para los fans de la banda inglesa- el mejor lunes de sus vidas.