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Rebelde con causa: los 55 años de Sinéad O’Connor

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A fines de los ochenta, hizo su aparición en la escena musical una enigmática cantante con un estilo fuera de serie y una voz que no parecía de este mundo: podía acariciar como una pluma o desgarrarte el alma. Su nombre era Sinéad Marie Bernadette O’Connor, proveniente de Irlanda y a quien el mundo entero conocería como Sinéad O´Connor.

Sin embargo, no solo sería conocida por su nombre sino también por todo lo que se asociaría a ella con el paso de los años. Aunque no necesitó tanto tiempo para remecer los noventa, la que sería su década de mayor esplendor musical.

Luces y sombras

La carrera de Sinéad inició con apenas 18 años cuando formó el grupo Ton Ton Macoute en su natal Irlanda. Su inigualable talento vocal hizo que pronto firmara con el sello Ensing Records, una pequeña discográfica inglesa con la que lanzó su disco debut ‘The Lion and the Cobra’ (1987), trabajo que se empeñó en producir ella misma.

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Aunque el álbum no fue un éxito comercial, logró que la crítica se deshiciera en elogios por su fuerza interpretativa. Obtuvo un disco de Oro, fue nominada a los Grammys y el sencillo “Mandinka” tuvo gran difusión en la radio universitaria de EE.UU. La carrera de Sinéad iniciaba de manera muy prometedora.

Su disco debut, “El león y la cobra”, le valió una nominación al Grammy. En la ceremonia interpretó el single “Mandinka”, un éxito de la radio universitaria estadounidense.

La consagración llegó en 1989 con el sencillo “Nothing Compares 2 U”, canción original de Prince; pero que, en la voz de Sinéad, se convirtió en un éxito número uno en casi todo el mundo. Fue certificada como disco de Oro en Alemania y Suecia, y Platino en Austria, Reino Unido y Estados Unidos, donde ocupó el primer lugar del Billboard Hot 100 por cuatro semanas consecutivas. Al año siguiente, se lanzaba su segundo disco ‘I Do Not Want What I Haven’t Got’, álbum que estaría en la cima del Billboard 200 por 6 semanas. Sinéad ya era una estrella mundial y su carrera estaba en el tope. Hasta que algo ocurrió.

La noche del 3 de octubre de 1992, Sinéad haría su tercera aparición en el show televisivo Saturday Night Live, como parte de la promoción de su tercer disco ‘Am I Not Your Girl?’, lanzado solo unos días antes. En los ensayos, ella había pedido que la cámara hiciera un acercamiento cuando, al final de la canción “War”, sostuviera la foto de un niño de la calle que fue asesinado por la policía en Brasil. Los productores ejecutivos no tuvieron ningún problema con esto. Sin embargo, cuando estaba al aire, no fue ello lo que ocurrió: Sinéad sacó una foto del Papa Juan Pablo II, la hizo pedazos y dijo enérgicamente «¡Lucha contra el verdadero enemigo!» mientras arrojaba los restos hacia la cámara. Todo en vivo y a nivel nacional.

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La carrera de Sinéad nunca se recuperó de esa noche en Saturday Night Live.

Después de ese episodio, la carrera de Sinéad O’ Connor no volvió a ser la misma. Fue vetada de por vida en la cadena NBC luego de que recibieran más de cuatro mil llamadas de televidentes indignados. Unas semanas después, tuvo que abandonar un concierto tributo a Bob Dylan luego de que la multitud la abucheara sin darle tregua a realizar su presentación.

Sinéad O´Connor fue tristemente abucheada en un concierto homenaje a Bob Dylan. Pese a ello, se mantuvo de pie y enfrentó al público

¿Qué fue lo que hizo que Sinéad actuara de ese modo? La respuesta más completa llegó este año en su libro de memorias Rememberings.

«Mi intención siempre había sido destruir la foto del Papa que tenía mi madre. Representaba mentiras, mentirosos y abusos. El tipo de personas que escondían estas cosas eran demonios, como mi madre. Nunca supe cuándo, dónde o cómo la destruiría, pero la destruiría cuando llegara el momento adecuado»

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«Llevo la foto al estudio de NBC y la escondo en el camarín. En el ensayo, cuando termino de cantar “War” de Bob Marley, sostengo una foto de un niño de la calle brasileño que fue asesinado por la policía. Le pido al camarógrafo que amplíe la foto durante el espectáculo real. No le digo lo que tengo en mente para más adelante. Todos están felices. Un niño muerto lejos no es problema de nadie».

«Entonces el espectáculo empieza. La primera canción, “Success Has Made a Failure of Our Home” (El éxito convirtió nuestro hogar en un fracaso en español) es un sueño. Hay un montón de gente dando vueltas por ahí: productores, gerentes, maquilladores y otros invitados. Soy el centro de la atención. Todos quieren hablar conmigo. Decirme que soy una buena chica. Pero sé que soy una impostora».

«La segunda canción está preparada para ser ejecutada con belleza. Con una vela a mi lado y mi paño de oración rasta atada al micrófono, canto “War” a capella. Nadie sospecha nada. Pero al final, no sostengo la foto del niño. Sostengo la foto de JPII y luego la rompo en pedazos (…) Silencio total y atónito en el público. Y cuando camino entre bastidores, literalmente no hay un ser humano a la vista. Todas las puertas se cerraron. Todos desaparecieron. Incluido mi propio manager, que se encierra en su habitación durante tres días y desconecta su teléfono». (*)

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“Rememberings”, libro de memorias escrito por Sinéad O Connor publicado en junio de este año.

No soy lo que quieren que sea

A casi veinte años de este episodio y viendo los hechos en retrospectiva, ¿fue justo este cargamontón contra la carrera de Sinéad? Ella no era la primera artista en criticar de manera confrontacional a la Iglesia Católica. Y, particularmente, los escándalos de abuso sexual infantil por parte de sacerdotes no eran hechos aislados a principios de los 90, aunque el Vaticano se empeñara en mantenerlos en secreto. Es más, en 2017, el abogado experto en derecho canónico, Thomas Doyle, declaró que Juan Pablo II conocía de los casos de abuso sexual en Diócesis de EE.UU. y que no hizo nada para que dejaran de encubrirse. Queda claro que el gesto de Sinéad era válido. Y, no solo eso, también valiente.

Quizá esta suerte de “cancelación” a la carrera de Sinéad se pueda explicar mejor en otros términos. En los 90, ella era considerada por la industria como una artista pop, una baladista cuyos gestos “rebeldes” ayudaban a reforzar la venta de sus discos. Esto, siempre y cuando, esos gestos no incomodaran más de la cuenta. En su libro de memorias, Sinéad menciona:

«Todo el mundo quiere una estrella del pop, ¿ves? Pero yo soy una cantante de protesta. Solo tenía cosas que sacar de mi pecho. No deseaba la fama. De hecho, por eso elegí la primera canción [en su presentación en SNL]. El “éxito” estaba haciendo de mi vida un fracaso. Porque todos ya me decían que estaba loca por no comportarme como una estrella pop. Por no adorar la fama. Y entiendo que destrocé los sueños de quienes me rodean. Pero esos no son mis sueños. Nadie me preguntó jamás cuáles eran mis sueños; simplemente se enojaron conmigo por no ser quien querían que fuera». (*)

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La industria no quería una “estrella pop” con discursos confrontacionales a ese nivel. Menos contra la Iglesia Católica, por más válidas que sean las protestas. Pero también hay una alta carga de género en el asunto. “Estrella” pop, confrontacional y, además, ¡mujer! Discursos como el suyo podían ser tolerables para artistas de rock masculinos, para Slayer, Iron Maiden o para la parafernalia hair metal de esa época. No para una artista pop mujer como Sinead O’ Connor que, apenas un año antes, cantaba el Ave María en un EP. La industria vio la imagen de “niña buena” alternativa con la que la vendían tirada por la borda, junto con los miles de dólares que significaba una carrera en ascenso como la suya.

¿Se arrepiente de lo que hizo? Esto dice ella:

«Entonces, lejos de que el episodio del Papa destruyera mi carrera, me puso en un camino que me encajaba mejor. No soy una estrella del pop. Solo soy un alma atribulada que necesita gritar a los micrófonos de vez en cuando. No necesito ser la número uno. No necesito agradarme. No necesito ser bienvenido en los AMA [American Music Awards]. Solo necesito pagar mis gastos generales anuales, sacarme la mierda de adentro y no comprometerme ni prostituirme espiritualmente».

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«Entonces no. No me descarrilé. Reencarné. Y siento que tuve un gran éxito como madre soltera al mantener a mis hijos». (*)

El pasado 8 de diciembre, Sinéad cumplió 55 años de vida. Una vida que aplaudimos por la valentía de atreverse a ser quien es de manera auténtica.

(*) Extractos de REMEMBERINGS by Sinead O’Connor. Copyright © 2021 por Universal Mother, Inc. Available 1 de junio de 2021 de HMH Books & Media.

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