La banda se formó cuando todavía estaban en el colegio. Era la última década del siglo anterior y Lima era escenario principal de una reconstrucción en medio del pánico. El ciudadano común trataba de rehacer su vida mientras que aún percibía y era advertido de los rezagos del terrorismo. Sin embargo aun con todo, era una época mucho menos hostil. Como en todos los momentos de la historia se el cambio se reflejó en la música. El mundo entero había sido testigo de la mutación del punk (estandarte de los ochenta), cuyos discursos se hicieron menos violentos y contestatarios -algunos abandonaron el contenido político- y sus melodías cedieron al atractivo del pop.

Estado de Sitio se inició en la música haciendo covers de Green Day, remarcable banda de los noventa y de gran trascendencia aún en la actualidad. En aquel entonces eran tres integrantes, lo que encajaba a la perfección con el grupo al que intentaban emular. Cuando  ganaron un concurso, el premio “Sprite” Interescolar, tuvieron la oportunidad de grabar su primer EP al que titularían “Que suenen las alarmas”. Una típica alusión a su condición de escolares efervescentes y rebeldes.

Ahora, a casi 15 años después de haber terminado quinto de media y con ya con tres discos publicados en su haber, siguen experimentando con su estilo: realizarán presentaciones en formato acústico. La primera fecha, en el Jammin, un evento en que serán los únicos dueños del escenario y se transmitirá por Plus Tv el día miércoles 31 a las 10:00 p.m.; y la otra, el 10 de junio en el Oliver Club, disco bar cercano al Parque Kennedy y en el que compartirán reflectores con Gaia. Con esta última fecha de excusa, nos sentamos a conversar en el mismo Oliver Club con Joaquín Cúneo y Marcel Caillaux, ambos miembros fundadores de la banda.

¿Qué reemplaza la fuerza cuando hacen un formato acústico?

Joaquín: La armonía, la melodía, los nuevos ritmos, y lo paja es que se deja lucir más las armonías en las voces, las letra, los mensajes de las canciones . Creo que ahí hay un balance, o sea, te quitamos algo pero te damos un poco más por el otro lado.

¿Se animarían a hacer un disco unplugged?

J: Sí, de hecho, me encantaría
Marcel: No lo hemos pensado todavía pero creo que naturalmente se puede dar
J: Claro, hemos hecho fechas desenchufadas últimamente…
M: Y siempre nos ha gustado igual, creo que muchos de los discos que más me han gustado son los unplugged de varias bandas. Entonces, ¿por qué no? Se hace mucho más personal, se entienden las letras más y así se reversiona cambiando cosas que no pudiste cambiar al componer la canción y así mejorar algunas cosas.
J: De hecho, ¿quién no ha visto el unplugged de Nirvana? ¿Imagínate?

Pero fue criticado por algunas personas…

J: Criticado, ¿pero quien no lo ha conocido Nirvana por el unplugged?
M: Gente que no está muy envuelta por el grupo también. Ya llegó a otra gente
J: Sí, permite muchas veces abrirle la cabeza a esas personas que son un poco más reacias a la música fuerte. Entonces las presentas en unplugged -con talquito- y ¡chiugggg!, entra la distorsión. No, mentira. Si quieren podemos editar eso.

Ustedes mencionan en su texto de presentación que iniciaron haciendo covers de Green Day, ¿siguen teniendo influencia de esta banda?

J: Yo creo que las influencias musicales en la banda es bien interesante lo que pasa porque viene de los cuatro miembros. De hecho Green Day fue la primera banda que yo oí en mi vida. El primer cassette que tuve mío, de música propia, la primera canción era Burn out de Green Day. Entonces, bueno, conecté de todas maneras con eso y sí empezamos haciendo covers y todo pero hoy en día, pucha, la música es música a las finales. O sea, cuando te gusta la música dejas de lado el género. A nosotros nos encanta todo tipo de música. Por ejemplo, Marcel escucha mucho de folk, reggae, Dylan… Hoy en día lo que te nutre, lo que te inspira es simplemente lo que te gusta, ¿no?, lo que está bien hecho, lo que tiene contenido, ¿no?. La gente que sabe escribir bien también. Cada artista te deja diferentes cosas a las finales, ¿no?

¿Ustedes ven al rock como una medio válido de expresión?

J: ¡Totalmente! Es un medio de expresión de comunicación; además que yo siempre digo como que no tiene banderas, ¿no? O sea el rock te permite -y la música en general- ser un portavoz sin intereses de por medio. No hay negocios que defender, no hay países, no hay política. Al contrario, es una voz que está libre desatada de todas esas cosas de la sociedad y eso es lo que me gusta.

Sin embargo parece que cada vez hay menos seguidores de este género…

M: Sí, bueno, porque todo va evolucionando y las nuevas generaciones crecen con otras cosas. Ya el rock pasa a ser música escuchada por sus papás, no como nosotros que de alguna manera nacimos con la distorsión que de hecho también era algo nuevo. Pero igual el rock siempre queda. Ahorita hay un montón de bandas que son rock pero que ya algunos rockeros las escuchan y dicen «no, esto no es rock» (J: Es post, o indie como lo que llaman ahora) Pero es chévere, interesante. Porque es mezclar el lado electrónico que a mí nunca me ha encantado y ahora recién estoy dándome cuento que sí, que tiene sus pros también. Mezclarlos y hacer que se te paren los pelos de alguna manera. Pero el rock más como género creo que lo más rescatable es la actitud y lo que representa. Nosotros nunca vamos a dejar de ser una banda de rock así tengamos canciones folk, canciones más tranquis, ¿no? O sea al final nuestra actitud es rock.

J: Y además que dicen ¿no? que el rock nunca pasa de moda. Es uno de los géneros que a las finales o sea apenas se vaya la onda folk, la onda indie, el pop y todo lo que está pasando, el rock queda. Sigue poniendo los pelos de punta, a eso es lo que voy.

¿Están de acuerdo con que el rock pueda mezclarse con otro género?

J: Pero claro, eso es lo que hay que hay que hacer con la música, experimentar, llevarla más allá, poner tu grano de arena. O sea, hacer lo mismo que ha hecho bandas de hace diez, veinte años, ¡bravazo! Si te llena el alma, increíble. No digo que esté mal, ¿no? Pero de hecho cuando estás en esto ya hace más de quince años ya también ves a la música de una forma más elevada, y no como si yo fuese ¡Guau!, sino desde más arriba digo como una totalidad como algo que así tú te mueras y se hayan muerto todos los que se han muerto, todas nuestras estrellas, todos nuestros artistas que más admiramos, la música sigue allí, ¿no? Y nosotros como músicos de hecho queremos dejar un grano de arena y un camino abierto, un destello. Ni siquiera “vamos a dejar algo” sino un pequeño destello, un aporte.

¿La música que escuchan los jóvenes es basura?

No tengo afán de polemizar pero me interesa saberlo. Seguro habrán escuchado las declaraciones de Wicho García sobre que el rock de ahora tiene un facilidad para mezclarse con los géneros que están de moda -llámese reggaetón o cumbia- y que para él «La música que escuchan los jóvenes es basura» ¿qué opinan al respecto?

J: Pucha, yo respeto mucho a Wicho, me encanta Mar de Copas, me parece que es una banda que a pesar de ser rock pop comercial suenan súper pesado, la voz es mostra; pero yo creo que los tiempos cambian y también cada uno es dueño de su verdad, ¿no?. O sea, yo no soy nadie para decirle algo a Wicho. Él tiene muchos años más que yo, muchos más kilómetros, entonces de hecho él debe tener sus razones. Más bien me gustaría hablar con él sobre eso. Sería interesante.

M: Hay días y hay días también. O sea, un día estás en una entrevista y dices «sabes qué?, lo que escucha la gente ahora es basura y es lo piensas en el momento, pero no es que él esté pensando todo el rato «Es una basura la música de esta época». Está generalizando porque en verdad mucha de la música también está para vender, para pegar dos meses y, ya después para hacer la desazón, hechas por los mejores productores porque es donde está la plata pero es hecha descartable para que pegue, entre, te contamine y se vaya

J: Es como que no puede penetrar más allá. No hay ninguna filosofía en «Des-pa-ci-to». Lo que tiene es que que le da en el lado porno a todo el mundo que le encanta, en la noche en la fiesta, va perfecto, es lo que todo el mundo está pensando.

M: Y el billete que le ponen a la globalización de la canción, ¿no? Porque no es solamente que la canción «Oye, pegó de un día a otro». La metieron a todas partes.

Su nombre Estado de Sitio, ¿hace referencia a la época del terrorismo?

M: Nos gusta la potencia de la palabra, de Estado de Sitio. Desde que la escuchamos como que no sonaba bien encajado, pero no nació de un término político. Sabíamos lo que era pero nos gustó más la seriedad y el juego de palabras, lo que significaba para nosotros, el estar en nuestro sitio, hacer lo que nos gusta. Claro, suena gracioso

(J: estar en tu ley) Claro y más que nada se conviritó en nuestra familia, le pusimos un nombre y no lo sacamos. Obviamente por momentos cuando éramos mucho más punk, lo veía un poco más por ese lado. Repentinamente cuando tocábamos, de alguna manera todo el mundo pierde los derechos o todo el mundo de alguna manera tiene, vuelve a tener los derechos, como es lo que pasa en un Estado de Sitio. Pero ahora como hemos evolucionado, ya vamos casi quince años de todas maneras no somos un grupo contestatario. Entonces va más porque ese es nuestro nombre, así nos llamaron, no sé quién pero así fue.

¿Nunca tuvieron la tentación de hacer canciones sobre política?

M: Hay canciones en los discos que hablan de ello -siempre de manera indirecta. Yo a veces pienso el Estado de sitio obviamente es un término político pero también es a veces el poner en jaque a veces como los militares los hacen con el país, con la gente, poner en jaque simplemente ideas, pensamientos. Un estado de Sitio un poco más conceptual.

¿Qué oportunidades ven en la radio?

J: Pucha, las radios. En verdad yo no me puedo quejar, nos ayudan, de hecho nos ayudan a promover los shows. Me parece que al igual que la radio al Perú le falta un poco más de transmisión de nuestra propia identidad, porque es importante para el país oírse. A las finales no están oyendo bandas, sino se están oyendo, porque todas tienen mensajes de gente que vive en el mismo lugar. Es importante nutrir eso, se vuelve un círculo vicioso, depués hay bandas más buenas, más gente tocando. Entonces si nadie dice «Ya, en los rankings aparece Despacito, Justin Bieber y Rihanna primeros porque les invierten millones de dólares en pauta y están en todos lados. Pero yo sí veo que las radios están empezando a darle lugar y yo digo gracias por eso pero es hora de ponerle el pie un poco más al acelerador si no queremos que los resultados los vean recién nuestros nietos.

M: El negocio de estar en rotación es tan grande que en verdad muchas veces las personas que trabajan en la radio no pueden hacer nada, vienen los directivos de arriba. Algunas radios como dice Joaquín ya se están abriendo más, están abriendo programas de música nacional y eso ya es un montón. Pero creo que estar en rotación como antiguamente Mar de Copas, Pedro Suarez-Vertiz, o como traen grupos como los Enanitos Verdes que los ponen todo el día, y ni siquiera ellos saben que los ponen tanto acá. También es un poco como que cambiar el chip, no solamente quedarnos en los 80

J: Acá en Perú, en Lima hay un montón de romanticismo por el ayer, ¿no hay un dicho que dice «ningún presente será tan bueno como el ayer»? ya pues, pero no. No podemos quedarnos con una ayer tan ayer, tenemos que hacer que ese ayer vaya avanzando.

También he sentido un pesimismo generalizado. He escuchado frases como «la música murió en los 90» y cosas así…

J: Como Danto. «El fin del arte». Ya todo está hecho. Pero no. Yo creo que no todo está hecho. Por más que tenemos siete notas musicales hay infinidad de melodías.

Cuando componen, ¿cómo se imaginan que será la persona al otro lado? ¿Qué imaginan que piensa o siente?

M: Yo al menos lo que me reflejo en mi caso es verme a mí mismo escuchándome porque eso es lo más sincero. Porque si te imaginas una canción para que a la chica le guste o para que le guste solamente al que está descorazonado. Creo que lo hacemos más como cuando Joaquín me muestra una canción suya yo soy la audiencia, y cuando yo se la enseño él es la audiencia porque a veces nosotros podemos tener un público objetivo, un nicho de gente, de seguidores pero de la nada te sorprenden gente mayor o gente gótica que no solamente escuchan música gótica alemana sino también Estado de Sitio, porque nunca se sabe qué hay dentro de la persona.

J: A mí me pasa que, creo que cada canción por más que esté hecha con un mensaje muchas veces no te pasa que para ti significa una cosa y para otra persona otra cosa. Es simplemente eso. Yo compongo cuando mi alma tiene que decir algo, sino no digo nada. Eso es algo que digo yo, poro al final soy uno más del mundo y estoy compuesto por el mismo corazón, con la misma cabeza. Entonces hay una relación, la gente se siente identificada con la canción cada una a su manera, y eso es bonito también. Cada persona puede interpretarla a su forma o agarra un verso de su canción «parece que esta frase me la han hecho a mí»