Cincuenta formas de hacer música se reunieron ayer en el estadio de la universidad San Marcos para el mayor festival de música del país. Fueron más de 15 horas de rock, reggae, metal, fusión y otros ritmos en una experiencia única. Sin duda, Vivo x El Rock ha dado un gran salto en lo que a magnitud e infraestructura de conciertos se refiere, y lo ha demostrado con su rápido crecimiento. Más allá de todo lo que podría decirse acerca de las propuestas musicales presentes el día de ayer, su gran performance e impecables presentaciones hablemos de lo que nos dejó por aprender.

Aunque al interior del recinto, en cada uno de los escenarios, las bandas se presentaron sin mayores contratiempos, a las afueras del estadio hubo gran congestión y largas colas para el ingreso. Muchos, a pesar de haber llegado temprano, tardaron hasta 3 horas para poder ingresar al estadio debido a que había un único acceso habilitado y poca señalización para quienes no se ubicaban del todo por ser la primera vez que visitaban San Marcos. Sin duda la gran cantidad de asistentes que se preveía necesitaba un poco más de atención al momento del ingreso por parte de la seguridad y la organización en general. Ha sido ese el punto flaco del evento sobre el que muchos de los asistentes han expresado su molestia en las redes y merecen por lo menos las disculpas respectivas.

A las afueras del estadio hubo gran congestión y largas colas para el ingreso.

publicoPor otro lado, el público peruano es un colectivo complicado –y desordenado– que en gran parte le tiene miedo a lo nuevo (en muchos sentidos). Desde el hecho de que esta vez el festival haya incluido cuatro escenarios y que a pesar de la cuantiosa información disponible todo el mundo se volvió loco preguntándose cómo iba a ser esto posible. Los que maletean sin argumentar, los haters que se sienten verdaderos rockeros – ¿hasta cuándo ese complejo? – y la ya clásica discusión de la oferta de bandas del concierto.

Muchos se quejan de lo repetido del line up del festival, que abundan bandas ochenteras de bajada con los mismo éxitos de hace 30 años o de lo –aparentemente- poco que apuesta por el rock nacional, pero de hecho a lo largo de sus 6 ediciones hemos podido ver el ingreso de bandas con una temática más variada que de otro modo no tendrían acceso a un público tan amplio (En un festival nacional claro está). Es ese precisamente el objetivo de los cuatro escenarios pues permiten al público elegir que ver entre las diversas  propuestas y decidir en qué escenario permanecer, es decir, armar por completo su carta del día haciendo más personal la experiencia del festival. Es curioso, por ejemplo, ver en el público gente con polos de Metallica y Slipknot  saltando durante la presentación de Los Enanitos Verdes o polos de The Drums o Florence + The Machine en el pogo de Entel Extremo.

«A lo largo de sus 6 ediciones hemos podido ver el ingreso de bandas con una temática más variada que de otro modo no tendrían acceso a un público tan amplio»

La cultura «combi» y del «más vivo» está siempre presente y ayer no fue la excepción, desde los que –con algo de razón, hartos de la larga espera en la cola– arremetieron contra la puerta de ingreso sin importar quién caía en el camino hasta los que pagaron sus monedas para entrar por debajo de las rejas del estadio o por las puertas alternas. Los que se metieron a escondidas por detrás de los puestos de cerveza. Los VIPs, que fuera de importarles la seguridad del evento o la cantidad del aforo se venden por cinco soles y los «true rockers» que se jactan de haber entrado casi gratis gracias a ellos (los VIPs) o con entrada de reventa a precio de ganga.

«El rock es cultura» dicen por ahí. Eso no lo han demostrado jamás en ningún concierto. Además del desorden, el basural que dejaron los asistentes ayer a las afueras del estadio no solo era inmenso sino que lejos de importarle a alguien –y además  de la cantidad de plásticos– las botellas de vidrio eran regadas por toda la pista, muchas de ellas rotas, que sumado al caos en los exteriores ponía en peligro a cualquiera.

escenarioTodo esto nos demuestra que aún nos falta mucho por aprender, es comprensible pues por primera vez se están realizando eventos de este tipo pero es vital para la continuidad de la oferta festivalera que comencemos a formar una mejor cultura como público, más informada, más ordenada y menos conformista. Esperemos que todo sea solo un obstáculo pasajero en el difícil camino de producir un concierto de esta magnitud y la próxima edición se tengan previstos todos los inconvenientes en lo que a organización se refiere. Aún a pesar de todo esto Vivo x El Rock continuará tratando de ofrecer de a pocos una experiencia más cercana a los festivales extranjeros en los diversos sentidos. Se lo han ganado con el tiempo y merecen otra oportunidad.

«La cantidad de plazas disponibles en Lima para un festival de gran magnitud es cero»

Plus: Sobre la locación

Cuando al inicio del año hablábamos de la posibilidad de un megaevento como el Lollapalooza en Lima, más allá de las posibilidades de éxito o fracaso en materia de oferta musical, la pregunta más importante era ¿Dónde? La cantidad de plazas disponibles en Lima para un festival de esta magnitud es «cero» pues no solo consideramos un lugar lo suficientemente amplio para albergar a toda la infraestructura y al público asistente sino también la cantidad de accesos (y salidas)  disponibles, la seguridad del lugar, su ubicación, etc.

Si bien el estadio San Marcos es bastante amplio para la realización de conciertos, su ubicación no es del de todo correcta pues se dificulta bastante el llegar hasta él, al estar cerca de dos avenidas principales (además de los problemas de tránsito vehicular) y sin un espacio significativo en los exteriores, los asistentes (en caso de ser demasiados) se ven forzados a acomodarse en las pistas. Además de que los accesos al interior son bastante limitados y aún más si no disponen de una señalización correcta. En resumen, durante su construcción no se tomaron en cuenta muchos factores importantes que representan un obstáculo al momento de la realización de eventos de gran magnitud.

Si la demanda en cuanto a festivales masivos sigue creciendo vamos a necesitar con urgencia –si es que no lo hacemos ya–  plazas que cumplan con las características mencionadas pues parte de la gran experiencia de asistir a estos eventos se ve mellada por estos inconvenientes.