Lo hicieron con Pixies en 2004, con Rage Against the Machine en 2007 e incluso con Outkast en el 2014. Esa es la especialidad de Coachella, reunir bandas. Este año lo harán con LCD Soundsystem y los siempre mediáticos Guns N’ Roses.

Rumores van, rumores vienen. Hace unos días, 500 afortunados fans, pudieron ver concretarse la ansiada reunión de la que alguna vez fue la banda más peligrosa del mundo. Y aunque nos mantuvieron en vilo por mucho tiempo entre extrañas apariciones, secretismos y un detallado plan de marketing; mientras aumentaban las esperanzas de su esperado retorno se nos olvidaba una cuestión vital.

Una vez hecho el anuncio oficial la ansiedad se veía disminuida y como ocurre con casi todas las grandes reuniones, como si no importara lo que más debería importar, olvidamos preguntarnos: ¿Estará el viejo clan a la altura de la expectativas que generan? ¿Que podemos esperar entonces, del regreso de Guns N’ Roses?

guns & rosesDurante su época dorada, con su alineación memorable, Guns N Roses fue una de las bandas más influyentes. Actitud, música, personalidad fue su principal producto, junto a toda la parafernalia que demandaba una banda de ese calibre. Y su innegable aporte a la historia del rock cuando a finales de los ochenta nos regalaron aquel mítico Appetite for Destruction. 

A la par de sus excentricidades y excesos -estilo de vida habitual en bandas de aquella magnitud- se convirtieron en uno de los shows en vivo más rentables del planeta, aplaudidos y disfrutados por aquel público que veía en su rebeldía y desenfado una razón más para seguirlos. Estaban en la cima, rozando entre la leyenda y el mito y aunque la inminente separación de los miembros originales detuvo aquella posibilidad es cierto que dejaron tras ellos una historia casi sagrada.

En 1991 Izzy Stradlin, parte fundamental del proceso creativo, se retiró de la agrupación. En 1996 Slash haría lo mismo, seguido por  Duff McKagan y Matt Sorum, dejando a Axl Rose como único miembro original de la banda y aunque decidió continuar, lejos de ascender, se encargó de pisotear aquel nombre que lo había llevado al estrellato. Una serie de pasos en falso y excentricidades lo llevaron a formarse la tan mala reputación que tiene hoy.

«Después de haber visto los vídeos sobre la noche del primer concierto de reencuentro en el Troubadour notamos que aunque están de vuelta, mucho de la esencia se perdió»

Dos décadas después, la dupla Axl y Slash, parecen haber limado asperezas -o cobrar lo suficiente- como para reunirse de nuevo en un escenario. Lo cierto es que después de haber visto los vídeos sobre la noche del primer concierto de reencuentro en el Troubadour notamos que aunque están de vuelta, mucho de la esencia se perdió, se desgastó y eso nos deja un sinsabor. Aquella química en vivo durante los años de gloria, que es el principal motor del público para verlos, ya no está más allí.

Entonces, ¿era realmente necesaria la reunión de Axl y compañía? Esta gira en la que se embarcarán servirá para demostrar una cosa, ya sea darse el lujo de engrandecer su propia historia y cumplir con su público o para para asesinar su propia leyenda. La rentabilidad de este espectáculo no es motivo de duda para nadie así que eso nos lleva a preguntarnos si realmente es que la banda se reúne por convicción o solo por ambición, lo que no estaría mal siempre y cuando demuestren el primer punto.

«A ustedes les hacemos un favor al no juntarnos, porque lo cierto es que esa banda que suena en sus cabezas, esa fantasía de lo que alguna fuimos, ya no existe mas»

Finalmente, es buen momento para reconocer la verdad en las palabras de un viejo sabio como David Gilmour, que bien podría dejarse llevar por la corriente que pide a gritos el regreso de Pink Floyd, sin embargo, se resiste a aquella tentación económica y nostálgica de hacerlo y lo aclara todo con un certero comentario: «A ustedes les hacemos un favor al no juntarnos, porque lo cierto es que esa banda que suena en sus cabezas, esa fantasía de lo que alguna fuimos, ya no existe mas». Veamos entonces si Guns N’ Roses logra hacerle al menos un leve guiño a su ilustre pasado para darle algo de consistencia a un retorno que hasta el momento sólo se sustenta en ilusiones. (Mauricio Jürgensen)